Y repentinamente todo cambia. Tu permaneces inmóvil, en el mismo lugar, pensando que será otro año más, la rutina de siempre, pero nada será igual. Supongo que todo el mundo conoce la amistad, pero no tengo tan claro, que absolutamente nadie, la conozca como yo. Dudo, dudo completamente que existan muchas personas en el mundo que tengan la suerte de encontrar a alguien de verdad, a tan temprana edad. Y es que, de pequeños, teníamos enfados estúpidos, pensabamos que nuestros amigos eran los mejores, únicos y que siempre estarían ahí. Y eso, por una parte es así. Pero mientras crecemos, las cosas también van cambiando, y nos damos cuenta de que nuestras ideas quizás estaban equivocadas, de que, simplemente antes no encajabamos, pero de que ahora somos inseparables. Y es que levantarse cada mañana, segura de que si caes, ella te ayudará, de que hay alguien en el mundo que te conoce casi tanto como tu a ti mismo, es lo mejor que hay. Y a mi me pasa gracias a ella, cada día tenemos una palabra nueva, una expresión que decimos a menudo durante un periodo de tiempo, una nueva broma, una nueva forma de contarnos las cosas, un nuevo amor, una nueva sonrisa, cada día me doy cuenta de que la necesito más.
Cuando pasas con una persona seis horas diarias, a lo largo de 10 años, no valoras su presencia, te parece algo habitual, algo que obvias, pensando que va a estar ahí siempre. Pero claro, como dice el dicho, no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Y vaya, sabía desde hace tiempo que nos ibamos a separar, de hecho es lo normal. Pero no lo asimilaba, porque claro, veiamos este momento como algo lejano.
Pero ahora llegó, y lo único que puedo hacer es aprovechar cada momento, es sentirme afortunada por haber encontrado a alguien así, es confiar en que no la voy a echar de menos, porque ella si que va a ser de las que siempre están ahí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario